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AND THE BAND PLAY ON (1993)

La película en cuestión nos relata el descubrimiento del virus del sida en el río Ébola y la lucha del epidemiólogo Don Francis para detener el creciente ascenso de “la enfermedad” en los Estados Unidos. Este film nos acerca a la lucha de un equipo de médicos por conocer más sobre el origen, las causas y los posibles tratamientos de una reciente y desconocida enfermedad mortal en la década de los 80.

Al tiempo que nos va adentrando a la batalla entre médicos y la enfermedad también vamos conociendo las bases necesarias de investigación, en las cuales, planteando varios cuestionamientos fueron llegando a ciertas hipótesis que se iban descartando o aceptando según la indagación, la cual se daba mediante, búsqueda de documentación médica, entrevistas a pacientes, y trabajo experimental. Cada miembro de la plantilla médica sacaba sus conclusiones de forma individual y posteriormente en conjunto se dedicaban a armar el complicado rompecabezas.

El caso en particular tenía un sinfín de incógnitas como, el no saber si era un agente simple o la combinación de varios factores, el no saber la forma de transmisión, etc. En un principio se le confundió como una enfermedad exclusiva de las personas homosexuales, la llamaron “cáncer gay” pero a medida que los casos iban aumentando también se notaba que no sólo los afectaba a ellos, sino que incluso a heterosexuales, y bebés.

La analogía del Pac Man con la desaparición de las células “T” de los enfermos les da la idea de que algo se come al sistema inmunológico de las personas. Se ve un gran trabajo en el área de la Epidemiología, con el rastreo de casos y contactos de los pacientes afectados a lo largo de todo el país. El trabajo, la colaboración internacional y de distintos rubros (no solo médico sino de filántropos) en pro de lograr el mismo objetivo. Sin embargo, y a pesar del gran esfuerzo se encuentran ante varios obstáculos del desarrollo de la investigación. Una de ellas y la más preocupante es la falta de medios económicos que destinaba el gobierno al proyecto, con la cual se ven imposibilitados para seguir avanzando, a tal punto que los mismos investigadores se encargan de aportar dinero de su bolsillo para continuar.

Al carecer de apoyo monetario aún faltaban ciertas piezas para armar el rompecabezas como, las pruebas concretas que demostraran las hipótesis. Los grandes bancos de sangre se negaron inicialmente a invertir dinero en el análisis de donantes porque no tenían la certeza de que fuera ese un medio de transmisión.

La comunidad homosexual y por supuesto, los empresarios, se negaron al cierre de los saunas por no tener pruebas exactas del contagio por las relaciones sexuales. Todos preocupados por la pérdida de credibilidad y de sus medios de supervivencia, arriesgaron la vida de miles de personas pasando de 160 casos en el año de 1981 a 4123 en solo tres años.  Con el descubrimiento de que se trataba de un virus, mejor conocido como retrovirus, el camino se hizo más fácil y la educación con respecto a la enfermedad fue posible.

Sin embargo y para desgracia de muchos más, aquí comienza la lucha de egos, que termina por cobrar más vidas, al tener que lidiar con la negativa de Dr. Gallo, el cual se reusaba a trabajar en conjunto con Francia, país que por su parte también se encontraba realizando investigaciones sobre el virus.

La falta de información y la misma desinformación jugó un papel clave en el contexto social en el que se vivía, así como la censura del propio gobierno y la discriminación explícita en la década de los 80.



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